lunes 19 de diciembre de 2011

Excusas
Georgetown. Mediodia pasado, invierno, comida de fin de anio, brindis varios y las habituales palabras de cierre. Mi turno. La veia venir, pensaba...

Decidi excusarme. La excusa como tiempo de perdon y piedad. Los caballeros, dicen, piensan hasta diez antes de hablar. Bueno no se si es mi caso, pero conté hasta diez y mas tambien. Que porque conté?

Mira, .........conté porque aun creo en ciertos valores, valores de sinceridad, de educacion, y ante todo de respeto que no es mas que saber que hay un otro, una persona enfrente. Una forma de minimizar la hipocrecia, de respetar (insisto con esta palabrita, tan inconmensurable y rica para mi) eso que alguna vez nos inculcaron y aun sobrevive como llama incombustible ante la adversidad de tiempos que premian al facilismo, al acomodaticio, al ventajero y al mentiroso. Nada personal, please..

Asi que por eso me calle, en definitiva por respeto a quienes si valian la pena. A ellos si, sin dudas, mi deseo de buena navidad. Navidad como tiempo de balance, tiempo de encuentro con lo mas intimo, lo mas cercano y lo que alimentará de esa forma la llamita que sobrevive en el fondo del espiritu noble.

A ellos, mi deseo de feliz Navidad, mi deseo de paz y por sobre todas las cosas mi agradecimiento. Porque ellos/Uds. son los que me ayudan a crecer.
Crecer cuantitativamente por cantidad que me dan, y cualitativamente por la calidad de su compania. A vos/ustedes mis gracias por compartir y hacer del espacio de trabajo un espacio de alegria cuando se puede, de respeto cuando merece y de superacion profesional en cada momento.

Asi que como guarde silencio hace un rato, y ahora estas recibiendo esto, te/les deseo una feliz Navidad y un comienzo de anio nuevo en la compania de sus afectos esten donde esten. Brindo por un 2012 de felicidad y paz para todos. Salud!